Se ha comprobado científicamente que las energías negativas en domicilios y otros lugares de permanencia
producen modificaciones en los estados de ánimo, en la
forma de ver y sentir la vida, en la calidad de
comunicación con el medio ambiente, en el descanso
nocturno, provocan sensación de intranquilidad o desasosiego.
Estas energías provienen de líneas telúricas,
vetas y ríos subterráneos, de las emisiones
de los electrodomésticos, de impregnaciones emocionales y otros.
También tienen su origen en el mundo paranormal,
de aquellos a quienes llamamos
espíritus desencarnados, entidades o fantasmas.
A lo dicho hay que sumar las energías negativas en forma de pensamientos o intenciones que nos envían las personas en forma consciente o no.
Es con el uso de la radiestesia que se detecta la existencia de estas negatividades y con la biopsicofísica se las neutraliza. Las personas y sus hábitat necesitan de la limpieza energética *para accionar desde lo positivo.*